La fiebre del mundial de fútbol Brasil 2014, se esparce por Veracruz.<br />
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A raíz de los buenos resultados que el representativo mexicano ha obtenido en la primera fase de la justa mundialista, ha nacido un nacionalismo que solo ha podido concebir un balón. <br />
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Por todos lados se `respira` fútbol. Se acabaron la pobreza, la discriminación, la crisis económica, la inseguridad y todos los males que pueden aquejar a una sociedad, por lo menos, mientras dura el mundial. <br />
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Los ciudadanos son capaces de cooperar y contribuir en un acto de solidaridad inusitado por igual, en acciones que aviven esta pasión desbordada por el fútbol y la selección mexicana.<br />
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En la colonia Tarimoya, en la liga de futbol `Las Malvinas`, un grupo de niños trabaja afanosamente en rellenar con tierra un enorme charco de agua que inunda el centro de la cancha de fútlbol, no les importa meterse al agua o trabajar bajo los rayos del sol, `mientras quede listo para el partido del mañana, no nos importa el sol ni el agua`, menciona una de los pequeños mientras carga a paladas una carretilla con tierra.<br />
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En el centro de la ciudad las canchas de las diversas unidades deportivas, se encuentran abarrotadas a todas horas. Por la mañana son alumnos de secundarias y bachilleratos, quienes acompañados por porras y seguidores, organizan retadoras, donde exhiben sus mejores jugadas impulsados por sus ídolos futboleros.<br />
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Durante la tarde un grupo de niños chiapanecos, deciden en su dialecto la manera en que estarán conformados los equipos. Un pequeño porta la camiseta número 10 de la selección nacional, la misma que usa Jonathan Dos Santos en la selección azteca, el parecido físico no es muy semejante, sin embargo al chico parece no importarle y va por con todo en todas las jugadas. No importa el calor de las 3 de la tarde, con tal de sentir por un momento la emoción de anotar un gol al estilo `chicharito` HernÁ ndez.