Reencontrar las raíces de nuestra fe, una renovación desde el corazón y practicar un amor sincero, la bondad, es el mensaje para que los cristianos católicos se rencuentren con vida nueva dijo el Padre David Rivera Velázquez al presidir la vigilia Pascual en la iglesia Cristo Rey y Nuestra Señora del Carmen.<br />
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`El sistema humano de hoy es ligero, nos zarandea en la superficialidad y en la relatividad por eso de repente perdemos la vista de nuestros grandes principios humanos, de nuestros principios cristianos` comentó durante la homilía. <br />
Ante cientos de feligreses que acudieron este Sábado Santo, en su mayoría vecinos de esta parroquia, situada al norte de la ciudad de Veracruz; el Presbítero los instó a recuperar las raíces de su fe, a animarse a dar un recorrido interior de sus valores `si tú no te animas a ello el tiempo, las circunstancias, las tareas, las preocupaciones te lo quitan`, esto como primer paso para reencontrarse con vida nueva.<br />
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Algo que señaló como importante es la renovación del interior `renovarse en el corazón es un gran empeño hoy en día (`) no tengan miedo de abrir tu corazón en una confesión profunda, donde sueltes todo aquello que no te provoca alegría sincera y auténtica (`) eso te permitirá captar la vida nueva de Cristo y un corazón renovado empieza a vivir, tiene ímpetus profundos y aunque tenga problemas y dolores ese corazón bien cimentado y bien renovado no se deja marchitar`.<br />
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Enfatizó que el creyente con un corazón renovado afronta todo `renovarte en tu corazón debe ser un camino que impulse todo tu ser, si no cualquier dolor te tira, cualquier abandono te desilusiona, cualquier defecto de los demás te impresiona``.<br />
Dijo a los presentes que para vivir de nuevo se necesita practicar un amor diferente, a dar cada día por lo menos un gesto de bondad porque eso es fruto de un corazón renovado `si no prácticas de nada vale las eucaristías y rezos, de nada sirve, todo termina allí en el símbolo`.<br />
Luego de esta homilía se realizó la liturgia bautismal, los catecúmenos fueron bautizados y los fieles renovaron sus votos bautismales con la bendición del cirio que cada uno portó.