Viajaron 3 mil 177.60 kilómetros desde Tijuana, solo para encontrarse con el Infierno, el Purgatorio y la Gloria en un mismo lugar. Es la fortaleza de San Juan de Ulúa en el puerto de Veracruz, la que alberga estos míticos destinos.<br />
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Estudiantes de la Universidad de Tijuana realizaron este viernes un recorrido guiado, por las instalaciones de la legendaria prisión, construida por esclavos indígenas y negros, traídos desde África por el año 1535, bajo las órdenes de Hernán Cortés.<br />
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Los visitantes escucharon atentos las remembranzas y leyendas de este emblemático sitio. Sin embargo, al llegar a la zona de mazmorras y calabozos la adrenalina e imaginación aumentan; es aquí donde nos encontramos frente al infierno, al purgatorio y a la gloria, que son 3 calabozos que deben sus nombres gracias a los lugares de tormento descritos por Dante Alighieri en la Divina Comedia y que guardan un sinfín de historias alucinantes.<br />
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Por ejemplo, se asegura que en el infierno, fue donde la mulata de Córdoba dibujó, en una de las paredes, el barco que más tarde la transportaría fuera de la fortaleza sin dejar rastro alguno, esfumándose por entre las demás celdas.<br />
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El purgatorio, dicen, albergó a Chucho El Roto, donde le fue aplicado el tormento chino, que consistía en el golpe interminable de una gota de agua sobre la cabeza del incomprendido `héroe`. En las otras galeras se torturaban prisioneros con castigos medievales, donde el más común era el potro, usando un instrumento de madera que estiraba las extremidades hasta arrancarlas. Los alaridos se escuchaban hasta la ciudadela.<br />
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Posteriormente, durante las luchas obreras en Río Blanco y Cananea, bajo el mandato de Porfirio Díaz, el lugar estaba sobrepoblado, y llegó a tener hasta 100 `rayados` por espacio, soportando un calor infernal, así como la misma humedad salina, que corroía la piel, y la insalubridad que muchas veces era el factor más mortífero en este sitio y por todo Veracruz.<br />
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La diferencia entra el infierno, la gloria y el purgatorio, además del nombre, era el tamaño de sus ventilas, es decir dos pequeñas ventanas de 20 centímetros de ancho, por donde se colaba la luz y el aire. La cantidad de estos elementos, al interior de la celda, se regía por la longitud de los canales. Para el infierno el largo era de 7 metros, el purgatorio tenía 5 metros de largo, mientras que la gloria poseía apenas metro y medio de distancia, entre el exterior y el interior del calabozo. Todos regidos por un solo principio de física, a mayor distancia, menos luz, menos aire.<br />
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Para comprobarlo los chicos tuvieron que entrar, por unos minutos, al infierno, donde se ofreció una pequeña explicación del sitio. Algunos aguantaron todo el tiempo, otros salieron antes del lugar.<br />
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Era tan cruel e insoportable el tormento de los prisioneros, que muchos optaban por aceptar la única salida que les ofrecía San Juan de Ulúa: una fosa donde se arrojaban pedazos de carne y sangre, para atraer a los tiburones, quienes permanentemente se encontraban ahí y adonde se arrojaban los reos con la finalidad de terminar, de una vez por todas, con sus calamidades y pagar de esta manera sus culpas, sin hacer más extenso el sufrimiento y dolor.<br />
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Este año se cumplen los 100 de la defensa histórica del puerto de Veracruz en 1914 y se han preparado una serie de festejos para conmemorarlo, sin embargo la fortaleza de San Juan de Ulúa, aún tiene algunos pendientes en sus trabajos de conservación.<br />
Hay zonas cerradas al público y grafitis en algunas paredes del gigante monstruo devorador de hombres, además de basura en sus interiores. La temible prisión, que fortaleza y castillo asiento de poderes, ya no infunde mas el miedo y el respeto poco a poco se va acabando