El hongo fusarium en las hojas de cañaverales
se intensificó con las lluvias perennes de junio y julio, y sí anteriormente una hectárea de tierra producía entre 120 y 150 toneladas de caña; este amarillamiento merma entre un 30 y 40 por ciento del peso total, señalaron productores que entregan en el ingenio azucarero El Modelo localizado en La Antigüa, y La Gloria en Úrsulo Galván.
Los productores con sembradíos de caña de azúcar en los municipios de Puente Nacional, Actopan, La Antigüa, Paso de Ovejas; y Úrsulo Galván relataron que el exceso de humedad que dejaron las lluvias hicieron que el hongo Fusarium se propagara a mayor velocidad.
“Se propaga cuando llueve mucho, y al llover la humedad alimenta ese hongo, si no se atiende empieza a pudrir el tallo y en semanas se hace chico, el hongo come, come. La planta dañada no se puede revivir, esta podrida, ya no es el mismo rendimiento por hectárea; si antes daba 120 o 150 toneladas por hectárea, ya te da 70 toneladas merma el peso”.
Los productores detectaron hace un año que las hojas en color verde se tornaban en amarillo, y en algunos sembradíos pusieron cal con la intención de acabar con el hongo; pero este año no fue suficiente este elemento.
“Sí el hongo cae en las primeras cañas de la orilla lo podemos ver, pero si llega a caer en las cañas de en medio no lo vemos, y entonces se empiezan a pudrir y no lo notamos” lamentaron.
Después de inspeccionar los sembradíos, el presidente del Frente de Organizaciones Sociales y Económicas del Campo (Fosec), Rafael Lindo Chaga, expuso que la cal industrial no terminará con el hongo fusarium por lo que es necesario colocar microorganismo y otros elementos que terminen con el mal.
Los productores expusieron “fue hace un año en tiempo de lluvias que vimos que la caña no crecía como normalmente crece, ahí fue cuando empezó la plaga por este lado, fueron más o menos 20 o 30 hectáreas las que se pusieron amarillas en Mozomboa”.
Uno de los productores Horacio Zarate explicó que al ver el cañaveral amarillo expresó con tristeza “decepcione a mi abuelo, porque él me dejó a cargo, ya perdí el patrimonio de mi familia, es el sustento y dependemos de ello, no sabemos si nos va a ir bien o no para la siguiente zafra, es en diciembre”.
Consideró que los productores deben actuar con unidad, organización y comunicarse cuando ven que las cañas empiezan a cambiar el color en amarillo,
“Sí un vecino cuenta con ese problema que nos diga, porque el hongo corre y a 200 o 300 metros ya se contaminó, y hay que decirle al vecino que proteja el cañal porque el hongo pega, y según las investigaciones de los Ingenieros Agrónomos se propaga a nivel aire se propaga a la velocidad del aire” dijo Horacio.
En su sembradío es la primera vez que lo ve dañado por el Fusarium, y en un principio creyó que las hojas se habían puesto en color amarillo porque había crecido la planta.
“Observe en mi cañal un hongo, tipo babaza color blanca, que se produce entre la hoja y el tallo; la caña se tornó negra y se empezó a morir totalmente y empiezan a ponerse las hojas amarillas. Nosotros nos confundimos porque cuando la caña crece sus hojas se ponen amarillas, pero no, aquí estaba muriendo la caña” explicó preocupado.
Con el asesoramiento de Rafael Lindo Chaga, los productores saben que para sanar una
hectárea de caña deberán comprar dos tanques de microorganismos y otros elementos que combaten el hongo.
“En nuestro caso tenemos cuatro hectáreas que nos dejo mi abuelo, y nos estamos gastando
15 mil pesos en la compra de los microorganismos y los demás elementos que lleva, pero hay que darle dos o tres fumigadas, así que curar cada hectárea nos va a costar curarla como 6 mil pesos” explicó.
Finalmente, los productores señalaron que la secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) federal y la secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (Sedarpa) no ofrecen ayuda técnica, ni proporcionan los fungicidas; en cambio otorgan “uno que otro bulto de abono, pero no es suficiente”.
“El gobierno no ha apoyado, el campo cañero esta olvidado; no se puede subsanar o ayudar con bultos de abono, no es suficiente; es decir sí es ayuda y se agradece; pero antes no sucedía esto del hongo. El campo cañero se fortalece en proyectos que ayuden, pero la caña dejó de ser negocio, la zafra ya terminó en mayo en La Gloria y en El Modelo, y ahora habrá hasta diciembre”.