Tras asumir el cargo de fiscal general del Estado, Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre destacó que su administración estará enfocada en la atención a víctimas y en combatir la impunidad, sin motivaciones políticas. Señaló que priorizará la disminución del rezago en audiencias y carpetas de investigación que enfrenta la institución.
La nueva fiscal, al salir del Congreso local, mencionó que uno de sus principales retos será ejecutar órdenes de aprehensión pendientes y avanzar en las causas penales que mantienen procesos retrasados. Subrayó que muchas personas vinculadas a proceso aún no han recibido sentencia.
Dentro de su agenda inmediata, Jiménez Aguirre reiteró que impulsará las terminaciones anticipadas previstas en el sistema penal acusatorio, con el fin de evitar juicios innecesarios y concentrar recursos en delitos graves como feminicidio, secuestro y homicidio.
La fiscal también expresó su preocupación por los casos de violencia vicaria y aseguró que mantendrá comunicación directa con colectivos, víctimas y organizaciones, continuando un esquema de puertas abiertas que afirmó haber manejado durante su gestión en el Poder Judicial.
En cuanto a su relación con el Poder Ejecutivo, señaló que aunque la Fiscalía es autónoma, la coordinación interinstitucional es indispensable. Recalcó que no habrá investigaciones selectivas ni criterios partidistas en la labor ministerial.
Respecto al tiempo de su nombramiento, aclaró que el periodo corresponde a cuatro años, pese a versiones que sugerían lo contrario. Indicó que su licencia por un año se debe únicamente a las disposiciones de la ley orgánica.
Jiménez Aguirre insistió en que cualquier servidor público está sujeto a evaluación constante, y que su desempeño será transparente y visible para la ciudadanía.