El padre de Celeste, Enrique López Cervantes, exigió sanciones tanto para el operador como para la empresa “Autotransportes Miradores del Mar”, luego de que su hija muriera en el accidente del miércoles en Emiliano Zapata. Asegura que desde tiempo atrás estudiantes habían advertido fallas constantes en los camiones que cubren esta ruta.
Recordó que incluso él mismo había señalado al chofer, en una ocasión previa, que la unidad tenía desperfectos evidentes. “Uno que maneja sabe cuándo un vehículo ya no debe seguir en carretera. A pesar de eso, continuaron como si nada”, comentó.
López Cervantes también narró que la unidad habría comenzado a fallar desde lo alto de la pendiente conocida como La Barranca, según testimonios que le compartieron compañeros de su hija. “Si el conductor ya había detectado problemas, ¿por qué no se detuvo?”, insistió.
El padre lamentó que el cuerpo de Celeste permaneciera horas atrapado entre los restos del autobús, pues —dijo— no había maquinaria suficiente para rescatarla. “Solo pudieron sacar a los heridos; ella quedó ahí, prensada”, recriminó.
A pesar de que el chofer fue asegurado de manera preliminar por las autoridades, Enrique sostiene que la responsabilidad va más allá del operador y apunta directamente hacia los propietarios de la línea, a quienes culpa de utilizar unidades antiguas, mal ajustadas y manejadas por personal sin capacitación.
También dejó claro que no aceptará ningún arreglo económico. “Mi hija tenía sueños y proyectos; yo no busco dinero. Lo que quiero es que esto no vuelva a ocurrir”, expresó.
Celeste estaba por concluir el bachillerato en Pinoltepec y esperaba continuar sus estudios, un plan que quedó truncado por el accidente que reactivó las denuncias sobre la mala condición de los autobuses en esa zona.