El almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, titular de la Secretaría de Marina-Armada de México (Semar), fue el primero en tomar la palabra durante la ceremonia encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, donde también estuvo presente el general Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional.
En su discurso, destacó que sería inadmisible guardar silencio frente a los actos de corrupción detectados dentro de la dependencia. “Fue muy doloroso reconocerlo, pero habría sido aún más grave e inaceptable callarlo”, manifestó frente a Palacio Nacional.
"Nuestra lealtad a México nos sostiene en todo momento.Fue mediante un ejercicio de sabiduría, sensatez, congruencia y humildad que pusimos ante la ley, ante la consciencia y el escrutinio de las y los mexicanos, actos reprobables que no nos definen como institución, sino que podían enquistarse y quedarse para dañar a nuestro pueblo.Fue muy duro aceptarlo, pero hubiera sido mucho más y absolutamente imperdonable callarlo.Así, el mal tuvo un fin determinante: En la Marina no encontró lugar ni abrigo. Fuimos nosotros mismos quienes dimos el golpe de timón, porque la lucha contra la corrupción y la impunidad son parte central de la Transformación.Jamás fue para nosotros opción el disimulo, porque el silencio no nos define. La verdad, en cambio, nos fortalece, la justicia nos determina y la honestidad nos sustenta.Hoy la Marina de México es más fuerte, la Marina de las y los mexicanos, una Marina en la que la ley es para todos", dijo.
El mando naval explicó que, al ser la Marina la institución más valorada por el pueblo mexicano, se procedió a denunciar un presunto fraude relacionado con combustible, sin importar el nivel jerárquico ni la cercanía de las personas involucradas. “Pase lo que pase, se trate de quien se trate, duela lo que duela, nuestra respuesta será siempre de frente y con transparencia, porque el afecto de la sociedad sólo se honra con la misma entrega”, subrayó.
Sin mencionar directamente a los mandos implicados, entre ellos su predecesor, el almirante José Rafael Ojeda Durán, así como dos de sus sobrinos, Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna, Morales Ángeles afirmó que, en este caso, el silencio jamás fue una opción.
“Desde la Marina hemos respondido con una brújula clara: la rectitud y la claridad. Así, el mal encontró un límite definitivo. En nuestra institución no tuvo espacio ni refugio. La simulación nunca fue alternativa para nosotros, porque callar no nos representa”, puntualizó.
El almirante sostuvo que la lealtad hacia México los mantiene firmes y que fue a través de la sensatez, la congruencia, la humildad y el compromiso con la ley que se expusieron públicamente acciones reprochables que no corresponden al espíritu de la Semar y que, de haberse ocultado, habrían terminado por dañar al país.
“Con el pueblo de nuestro lado hemos apelado con mayor determinación a la legalidad, enfrentando males históricos como la corrupción. Cada reto lo asumimos con los mismos principios que nos identifican: Honor, Deber, Lealtad y Patriotismo”, expresó Morales Ángeles ante el Gabinete Legal y el fiscal general Alejandro Gertz Manero.
Finalmente, recalcó que fue la propia institución quien corrigió el rumbo. “Nosotros mismos dimos el golpe de timón, porque combatir la corrupción y la impunidad forma parte esencial de la transformación que vive México”, concluyó.