Desde las primeras horas de la mañana, cientos de jóvenes en su mayoría recién egresados del nivel medio superior se dieron cita en el Campus Mocambo, la Unidad de Ingenierías y la Facultad de Educación Física, con la finalidad de presentar el examen de ingreso a la Universidad Veracruzana, considerada la institución educativa más prestigiosa del estado.
La emoción, los nervios y la esperanza eran palpables mientras los aspirantes se alistaban para afrontar un momento decisivo en su formación académica.
La jornada fue significativa no solo para quienes realizaron la prueba, sino también para sus familias, quienes los acompañaron como muestra de respaldo emocional. Tal fue el caso de Armando Méndez, maestro de matemáticas y miembro del equipo de UNX, una academia especializada en preparar a jóvenes para este tipo de evaluaciones. Esta vez no asistió como aspirante, sino como orientador. Con un megáfono en mano, alentó a los estudiantes mientras hacían fila para ingresar.
Uno de los padres presentes fue Reynaldo Vidal Herrera, quien observó con atención cómo su hija Azul Raquel entraba al edificio sede. Orgulloso, relató que su preparación ha sido constante e integral, incluyendo cursos de inglés y clases de apoyo en química. “Venimos desde Cosamaloapan. Estar aquí con ella, junto a su madre y su hermano —también egresado de la UV— es una forma de demostrarle que creemos en ella. Quiere formar parte de esta universidad, y haremos todo por apoyarla”, compartió conmovido.
Desde las 7:30 en punto comenzó el ingreso a las instalaciones. Los aspirantes avanzaban en largas filas controladas por cintas y filtros de seguridad, mostrando sus códigos QR para poder acceder. Padres y madres observaban a la distancia, muchos con semblantes de orgullo y tensión. Algunos jóvenes, en los minutos previos, buscaban lápices o calculadoras con urgencia; otros preferían tomarse una foto familiar antes de cruzar el acceso, conscientes de lo importante que era este día en su vida.
Debido al elevado número de personas congregadas, las autoridades determinaron cerrar parcialmente la calzada Juan Pablo II. Elementos de Tránsito Municipal pusieron en marcha un dispositivo para redirigir la circulación vehicular y garantizar la seguridad de quienes transitaban por la zona. Frente a las entradas principales, se acumulaban tanto aspirantes como familiares, todos identificados mediante el escaneo de códigos QR.
A lo largo del día, las áreas verdes y banquetas cercanas al campus se convirtieron en espacios improvisados de espera. Muchas familias buscaron refugio del sol bajo árboles o sombrillas, mientras recibían trípticos de instituciones privadas que acudieron al lugar para promocionar sus programas académicos, sabiendo que no todos los jóvenes lograrán ser admitidos en la UV.
Así, entre anhelos, esfuerzo y acompañamiento, miles de jóvenes vivieron una jornada determinante en su camino hacia la educación superior, arropados por el apoyo silencioso pero constante de sus seres queridos, quienes aguardaban con esperanza desde las sombras del entorno universitario.